4 Libros Sobre Desarrollo de Videojuegos


Igual a nadie le importa, pero una disculpa por abandonarlos (si, no importa que sean 3 personas las que leen este blog), es bien complicado hacerme tiempo para escribir.

Una vez la disculpa, lo importante: a varios de nosotros nos gustan los videojuegos y pues yo soy del old school, igual comencé por Megaman, Pacman, Contra, Mario Bros… y actualmente tengo una ligera adicción por Mortal Kombat X (MKX), bueno, el caso es que poco o nada sabemos lo que realmente implica el fabricar un videojuego y que viéndolo como un proyecto de desarrollo de software, pues tiene implicaciones técnicas bastante específicas, que comentaba no conocemos.

El motivo de está entrada es compartir una serie de E-Books en formato PDF para aquellos que quieren conocer cual es el proceso de creación de un videojuego, cual es el scope y target, la serie es constituida íntegramente por la Universidad de Castilla – La Mancha y se titula “Desarrollo de VideoJuegos”, a juicio personal, para estudiantes del área de informática, sistemas computacionales, desarrollo de software y ciencias de la computación, puede interesarles bastante el tema, o incluso, de soporte para alguna investigación o entusiastas empedernidos.

Sin mas palabrería les dejo el link de descarga: DESCARGA AQUÍ

El password del archivo es tenangodelvalle.mx si tuvieran algún problema en abrirlo no duden en avisarme, por los comentarios de la entrada o e-mail.

Ojalá les sirva.

Una marca de tiza de 10.000 dólares (O como cobrar bien por tu trabajo)


La vida de Charles Proteus Steinmetz es fascinante y podría alimentar multitud de novelas pero hoy quiero fijarme en una anécdota en particular. Es muy conocida y se cita en muchos libros de historia de la tecnología, pero desconocía la fuente original y por eso siempre quedaba olvidada en un cajón, aparcada. Ahora, por fin, he llegado al origen del asunto pero, antes, habrá quien se pregunte: ¿quién era el tal Steinmetz?

Estamos ante uno de los padres de la tecnología eléctrica del siglo XX. Trabajó en la General Electric y realizó importantes aportaciones en ingeniería eléctrica y matemáticas. De hecho, la expansión de la corriente alterna y su uso en la industria a gran escala en generadores, motores y todo tipo de aparatos fue impulsada precisamente por las aportaciones matemáticas y técnicas de Steinmetz, sobre todo relacionadas con la histéresis magnética. En otras palabras, cuando hoy día empleamos cualquier aparato eléctrico, debemos saber que no sólo gracias a Tesla funcionan los aparatos de corriente alterna sino que, junto a muchos otros, fue la importantísima aportación de Steinmetz, y sus más de 200 patentes, lo que nos ha hecho llegar hasta aquí.

En esta fotografía tomada en 1919 1921 durante una visita de importantes científicos de la época a la estación de radio de la compañía Marconi en New Brunswick, situada en New Jersey, vemos en el centro a Seteinmetz…

1921
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…sí, es ese curioso personaje de corta estatura que tiene a su derecha nada más y nada menos que a Albert Einstein y a Nikola Tesla. Steinmetz sufría de enanismo, deformación de columna y diversos problemas severos de salud, pero eso no le impidió llegar a ser considerado como uno de los más importantes ingenieros de su tiempo. Su estampa puede que no fuera muy común, pero su vida tampoco lo era. Steinmetz era muy dado a las excentricidades. Por ejemplo, nunca se dejaba ver sin sus curiosas gafas, de un estilo ya anticuado a principios del siglo XX, mucho más propias de décadas anteriores, ni sin sus eternos puros. Siempre se le podía ver con uno en la boca. Era muy divertido y afable pero, a la vez, resuelto y obstinado. No podía tener una mascota normal, por supuesto, así que durante un tiempo tuvo a su cargo a todo un monstruo de Gila, entre otros animales como cuervos, caimanes o una mona. En la General Electric siempre estaba ayudando a sus colegas, y todo el mundo le quería como si fuera alguien de sus propias familias. Pero además de ser alguien con una forma de ser realmente encantadora, también era un técnico implacable muy respetado. He aquí la anécdota a la que me refería. Aparece reflejada en una carta de Jack B. Scott a los editores de la revista LIFE en su edición del 14 de mayo de 1965. En esa carta, que traduzco libremente, se mencionaba lo siguiente:

Señores.
En su artículo sobre Steinmetz (abril 23) mencionan una consulta que realizó Henry Ford. Mi padre, Burt Scott, que trabajó para Henry Ford durante muchos años, me contó una historia acerca de aquel encuentro. En la planta de Ford situada en River Rouge tenían problemas técnicos con un nuevo generador de gran tamaño. Los ingenieros eléctricos de la factoría eran incapaces de encontrar dónde se hallaba el problema, por lo que Henry Ford solicitó la ayuda de Setinmetz. Cuando el “pequeño gigante” llegó a la fábrica, se negó a recibir cualquier tipo de ayuda, sólo solicitó una libreta, un lapicero y un camastro.
Durante dos interminables días, y noches, Steinmetz se dedicó a escuchar el sonido del generador y a realizar incontables cálculos. Entonces, pidió una escalera, cinta métrica y una tiza. Subió con esfuerzo a lo alto del generador y midió con sumo cuidado, colocando una precisa marca de tiza en una parte de la enorme máquina. Hecho esto, descendió por la escalera y comentó a los escépticos presentes que era necesario desmontar una placa del lateral del generador y eliminar 16 vueltas de la bobina a partir del punto en que había realizado la marca de tiza.
Los ingenieros introdujeron más tarde las correcciones sugeridas por Steinmetz y el generador comenzó a partir de entonces a funcionar perfectamente. Al poco le llegó a Ford una factura por 10.000 dólares firmada por Steinmetz desde General Electric. Ford devolvió la factura, agradeciendo el buen trabajo realizado por Steinmetz, pero solicitando respetuosamente una factura detallada. Steinmetz respondió enviando de nuevo la factura a Ford con el siguiente detalle:
Marca de tiza en el generador………. $1
Saber dónde hacer la marca ………… $9.999
Total a pagar…………………….. $10.000

Y, satisfecha la petición de Ford, la factura fue abonada sin ninguna queja.

Visto en alpoma.net

Los olores de la vagina (SFW)


Bueno para ser honesto me pareció interesante el artículo sobre todo por la expresión que utilizamos en México de “Huele a camarón” y pues bueno, si les huele a camarón, a pescado o cualquier otra cosa que no sea vagina aquí la explicación, por cierto las siglas SFW significan Safe for Work (Seguro para el trabajo), ósea que pueden leer sin temor alguno el artículo (Es ciencia no porno), dicho lo anterior, el artículo:

pescado_mutante

Por todos, hombres y mujeres, es bien conocido el olor de los genitales femeninos; aunque no todos huelen igual. Algunos olores de vagina nos recuerdan a aromas dulces y ligeramente acres. Otros, sin embargo, los asociamos a los efluvios mefíticos de una cloaca. La cultura popular ha estigmatizado estos aromas fuertes del sexo femenino con expresiones del tipo “huele a pescado” (de ahí provienen chistes como el del ciego que cruza por delante de una pescadería y dice: buenos días, señoras). Olores que la gente también asocia con la falta de higiene.

Tal vez sea cuestión de higiene, pero más bien de la higiene de nuestras ideas preconcebidas y del lavado de cerebro al que hemos sido sometidos. La gente suele imaginar una vagina como un reducto de gérmenes que debe de lavarse con dedicación hasta que de ella desaparezca cualquier olor o lubricación. Esto no es así. La flora vaginal está repleta de gérmenes, es cierto, pero los gérmenes se pasean tranquilamente por todos los órganos de nuestro cuerpo. Lo importante es dilucidar qué tipo de gérmenes son, porque la total ausencia de gérmenes también es nociva. En condiciones saludables, por ejemplo, las bacterias de la vagina tienen una función beneficiosa.

Una vagina de olor desagradable no siempre es sinónimo falta de higiene (de hecho, el exceso de higiene es peor que la falta de higiene, pues se destruye la imprescindible flora vaginal). Un olor fétido puede ser producido por lo que se llama vaginitis bacteriana, una infección que produce compuestos como la trimetilamina, que curiosamente es la misma sustancia que otorga su olor al pescado poco fresco. También encontraremos putrescina, que es lo que hallaremos en la carne putefracta, y cadaverina, que ya imaginarán de dónde proviene el nombre.

Una vagina sana debe estar poblada por una colonia de lactobacilos, las mismas bacterias que se encuentran en el yogur (sean o no de bífidus activos y demás zarandajas). Los lactobacilos viven ahí dentro, protegidos del exterior, calientes, bien alimentados por las proteínas y los azúcares del tejido, y a cambio proporcionan protección frente a bacterias invasoras generando desinfectantes como el ácido láctico y el peróxido de hidrógeno. Por eso una vagina sana desprende un aroma similar al del ácido láctico del yogur y posee un pH del 3,8 al 4,5, más o menos la que tiene un vaso de vino (superior al café negro pero inferior al limón). Como dice la divertida Natalie Angier en Mujer, una geografía íntima, ésta en la vagina que canta, la vagina con bouquet, con cuerpo.

El flujo vaginal, por su parte, posee una composición parecida a la del suero. Agua, albúmina, glóbulos blancos y mucina, la sustancia que otorga a la vagina su lustre. El flujo vaginal, en ese sentido, no tiene nada que ver con la orina o los excrementos, sólo es un lubricante, como el que provoca que nuestros ojos no se agrieten o nuestra lengua no parezca un pedazo de corcho.

Otro de los desencadenantes de la vaginitis bacteriana, además del exceso de higiene, son los hombres. En concreto, su semen. La eyaculación masculina en el interior de la vagina también puede trastocar la flora vaginal. Al parecer, los espermatozoides no son capaces de nadar en el medio ácido de una vagina sana, así que vienen envueltos en una solución alcalina, que incrementan el pH de la vagina, favoreciendo la invasión de bacterias no deseadas. Normalmente, un simple coito no provoca esta reacción, pues la vagina recupera con bastante facilidad su pH, pero los riegos aumentan cuando se mantienen muchas parejas sexuales diferentes, ya que las defensas inmunológicas, entonces, no funcionan tan bien. Así que antes de decir con ligereza que una vagina huele a pescado, quizá habría que plantearse si en realidad el responsable de ese olor no ha sido el semen de un hombre. O mejor dicho, el semen de muchos hombres diferentes.

Original Xataka Ciencia

Seis síndromes con nombres de personajes literarios


Síndrome de Rapunzel
Llamado así en honor a la protagonista de pelo largo de uno de los cuentos de los Hermanos Grimm, hace referencia a un raro trastorno intestinal, del que solo se conocen 25 casos , y que consiste en consiste en la formación de una cola de pelo extendida desde estómago hacia intestino. ocurre en pacientes mujeres jóvenes y niñas, con un trastorno de la personalidad, y suele causar tricofagia (ingesta compulsiva de cabello).

Síndrome de Huckleberry Finn
Bautizado como el personaje de la obra de Mark Twain “Las Aventuras de Hucckleberry Finn”, este síndrome psicológico se caracteriza por la tendencia a eludir responsabilidades como niño, y a cambiar con frecuencia de trabajo al llegar a la vida adulta. Los expertos aseguran que es un mecanismo de defensa ligado al rechazo parenta, una baja autoestima y síntomas de depresión en un sujeto inteligente.

Síndrome de Otelo
También conocido como delirio celotípico o celos patológicos, se trata de un trastorno delirante caracterizado por una preocupación excesiva e irracional sobre la infidelidad de la pareja. El paciente, normalmente un hombre, está absolutamente convencido de que su pareja le es infiel sin que exista motivo real que lo justifique. Se trata de una auténtica encarnación de la actitud y pensamientos de Otelo hacia Desdémona en la célebre obra de William Shakespeare.

Síndrome de Pollyanna
Denominado así en referencia a la protagonista de una novela juvenil escrita por la norteamericana Eleanor H. Porter y publicada en el año 1913, hace referencia a la excesiva idealización de las situaciones y experiencias, así como al exceso de amabilidad y a la tendencia a ver solo el lado bueno de las cosas. En otras palabras, se podría describir como un optimismo enfermizo y no ligado a los acontecimientos de la realidad.

Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas
Los pacientes que sufren este trastorno perciben alteraciones en la forma, tamaño y situación espacial de los objetos, así como distorsión de la imagen corporal -que les hacen sentirse más grandes o más pequeños- y del transcurso del tiempo. También se han asociado otras ilusiones visuales como palinopsia (imágenes múltiples), acromatopsia (no percepción del color) y prosopagnosia (incapacidad de reconocer caras). Los científicos sospechan que el escritor Charles Lutwidge Dodgson, conocido bajo el pseudónimo de Lewis Carroll y afectado por migrañas, pudo sufrir este trastorno, de forma que las raras experiencias de la joven Alicia que protagonizaba sus historias fueran bien conocidas por su creador.

Síndrome de Madame Bovary 
También conocido como bovarismo, se define como un estado de insatisfacción crónica de una persona, en planos afectivos y sociales, producido por el contraste entre sus ilusiones –marcadas por cierta imaginación y romanticismo- y la realidad, que suele frustrar las ambiciones vanas y desmesuradas. El término fue utilizado por primera vez por el filósofo francés Jules de Gaultier y alude a la novela Madame Bovary de Gustave Flaubert, en concreto a la figura de su protagonista, Emma Bovary.

Los 4 procesos cerebrales que determinan nuestra moral.


Tal y como señala Patricia S. Churchland en su reciente libro El cerebro moral, la hipótesis predominante sobre lo que que determina nuestra moral es una interrelación de distintos procesos cerebrales. A saber:

1. El cuidado o la atención a los demás (enraizado en el apego a nuestros familiares y la preocupación por su bienestar).

2. El reconocimiento de los estados psicológicos de los demás (basado en las ventajas de predecir la conducta de terceros).

3. La resolución de problemas en un contexto social (cómo castigar a malhechores, por ejemplo, o distribuir los bienes cuando son escasos).

4. El aprendizaje de prácticas sociales (mediante un refuerzo positivo y negativo, por imitación, por ensayo y error, por diversos condicionamientos y por analogía).

Obviamente, la biología, la neurociencia o la genética no nos dicen nada acerca de cómo deberíamos actuar en el mundo: sencillamente nos aportan más información fundamentada acerca de cómo se relacionan los cuatro puntos anteriormente descritos.

Y con mayor información, tal vez, el debate sobre lo que deberíamos hacer se enriquezca. Así pues, la ciencia, en general, no dice nada sobre el “debería ser” sino sobre el “es”. La ciencia sólo puede corroborar hechos. De la ciencia no emana la ética. Pero sin ciencia, nuestra ética se basaría exclusivamente en intuiciones un poco más ciegas.

Visto en: Xataka Ciencia