Quid pro quo


Ayer de rebote, leí la columna del castor en el semanario La Opinión, donde abordan un tema que cae como los adornos de navidad en las casas inmediatamente después de pasar el día de muertos: nombres tentativos de una planilla priísta muy anticipada para quienes “pudieran” ser los candidatos, los cuales asumo pasarán por un estricto dedazo proceso de selección interna y de ahí determinar uno definitivo.

Pero ya lo dice el pendejazo Glorioso Líder Peña Nieto (así con mayúsculas, pa’ que luzca), “entonces no se despisten, el PRI no elige a su candidato a partir de elogios o aplausos de entre los varios miembros qué hay en sus filas” , habrá que confiar entonces,  en que como siempre, su candidato será una persona de excelentes tablas, carrera política, honesto, humano, con conciencia plena de servidor público, pero sobre todo conocedor de las necesidades prioritarias, así como la problemática existente en el municipio.

Como todos los que hemos tenido de todos los partidos, sin dudarlo (léase con sarcasmo, mucho).

Y en términos de planeación que bueno que se anticipen y en general todos los partidos, sino luego terminan agarrando a los instructores de zumba como candidatos y hasta con traje prestado salen en la fotos de la propaganda, o al mas revoltoso, al más popular, o como es costumbre, de todos los malos  el peor.

Y bueno, si se dice así es por que el gobernador pelmazo Del Mazo deja por asentado que prometer no mata ni adelgaza a nadie, la cosa es que así como les gusta anticipar las cosas a los priístas a mi me da la ligera impresión de que el gobernador ya hasta se puso la clásica bufanda (por que usamos una bufanda, no una venda) para la piñata y esta misma no lo deja ver el mierdero que le dejaron en el estado y que se ve tiene la firme convicción de dar continuidad.

Las promesas no matan ni adelgazan, pero la inseguridad y la pobreza sí, y tal pareciera que esta más empeñado en romper la piñata (ya se subieron el sueldo), que en resolver los problemas de la entidad.

Sin embargo, nos seguimos llenando los ojos y oídos de una política hueca, que no va a ningún lugar y sin ningún propósito, en donde penosamente sigue valiendo la fotografía con el más pobre, la cacucha con logo, pararse en obras que no tienen ni puta idea de si costaron lo que realmente les dijeron, de un saludo casa por casa para pedir el voto…

¿Y Después?

Creo que ya es tiempo de cambiar la dinámica, al final, el pueblo es siempre quien enmienda los errores y deficiencias,  y aplaude los logros realizados por subcontratación.

Pero se les va a acabar el 20.